La marquetería es el arte de decorar un mueble o una superficie con chapas finas de maderas de distintos colores, cortadas y encajadas como un puzle hasta formar un dibujo. Las piezas se pegan sobre un tablero de soporte y, una vez lijadas y barnizadas, parecen una sola superficie.
Te explicamos cómo se hace, qué maderas se usan, en qué se diferencia de la taracea y cómo cuidar un mueble con marquetería para que no se levanten las chapas.
Marquetería y taracea: no son lo mismo
Se usan como sinónimos, pero la técnica es distinta. En la marquetería, las chapas cubren toda la superficie y se pegan sobre un tablero. En la taracea, se vacía la madera maciza y se incrustan piezas de otro material en esos huecos.
En España, la taracea más conocida es la granadina, de herencia nazarí, con motivos geométricos en madera, hueso y nácar. La marquetería, en cambio, triunfó en los muebles europeos de los siglos XVIII y XIX: cómodas, escritorios y tapas de mesa.
Cómo se hace: las técnicas principales
Todas parten de chapas de madera de unos 0,6 mm, cortadas con una sierra de marquetería muy fina o con bisturí. Lo que cambia es cómo se cortan y se montan.
| Técnica | Cómo se trabaja | Resultado |
|---|---|---|
| Pieza a pieza | Cada pieza se corta por separado siguiendo el dibujo | Máxima precisión en motivos pequeños |
| En paquete | Varias chapas apiladas se cortan a la vez | Piezas idénticas que encajan entre sí |
| Boulle | Se combina madera con latón, concha u otros materiales | Contraste muy marcado, de estilo palaciego |
| Geométrica (parquetería) | Rombos, cubos o espigas repetidos | Efecto óptico, típico en tapas de mesa |
Para dar volumen, muchas piezas se sombrean con arena caliente: se tuesta el borde de la chapa unos segundos y aparece un degradado oscuro que imita la sombra en hojas y pétalos.
Qué maderas se usan y por qué
La marquetería juega con el color natural de cada madera, así que se buscan contrastes: arce y limoncillo para los tonos claros, nogal y caoba para los medios, palosanto y ébano para los oscuros. El boj se usa en filetes finos por su grano cerrado.
Cuando la naturaleza no da el color, se usan chapas teñidas, como el peral ennegrecido que imita al ébano. En muebles antiguos, el sol suele haber aclarado esos tintes, y por eso hoy vemos dibujos más apagados que los originales.
Marquetería también en suelos
La misma idea se aplica al suelo: el parquet de marquetería combina maderas de distintos tonos para formar rosetones, cenefas o grecas, sobre todo en casas señoriales y salones antiguos.
Hoy es poco habitual por su coste, pero sí se recuperan suelos así con lijado y barnizado cuidadosos. Si estás eligiendo suelo para tu casa y dudas entre materiales, te ayudará nuestra comparativa de suelo de madera o laminado.
Daños típicos de un mueble con marquetería
- Chapas levantadas o abombadas: la cola antigua se seca con la calefacción y los cambios de humedad.
- Piezas perdidas: sobre todo en cantos y esquinas, donde más se roza.
- Color apagado: el sol degrada los tintes y aclara las maderas oscuras.
- Barniz cuarteado: la capa protectora envejece y deja la chapa expuesta.
Cómo cuidarla en casa
La regla es sencilla: ni sol directo ni calor cerca. Aleja el mueble de ventanas orientadas al sur y de radiadores, porque la chapa es tan fina que reacciona antes que la madera maciza.
Para limpiarla, basta un paño de algodón apenas húmedo y secar enseguida. Evita los abrillantadores con silicona y los limpiadores con alcohol o amoniaco: dañan el barniz y dificultan una restauración futura. Es lo primero que recomendamos como carpinteros en Soria a quien hereda un mueble así.
Restaurar marquetería: qué se puede hacer
Una chapa levantada se puede volver a pegar con cola caliente y prensado suave, y una pieza perdida se puede reponer con chapa de madera parecida en color y veta. Lo que nunca conviene es lijar a fondo: con 0,6 mm de grosor, se atraviesa en segundos.
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